15 marzo, 2016

Un Domingo Cualquiera.


+Fotos: Aquí

Desde hace tiempo, en realidad, años, he querido conocer el Callao.
Habré ido 2 veces de niña, y lo sé porque tengo una foto en el Real Felipe y otra en un bote con un chaleco salvavidas.
De esas 2 veces, no recuerdo casi nada.
Así que de grande quise regresar y conocer la punta, saber que es chucuito y tener idea de donde diablos es la perla.

El año pasado se instalaron un grupo de artistas y decidieron cambiarle la cara a una parte del Callao ya que la mayoría de murales que existían en el centro de Lima fueron vilmente borrados y pintados de amarillo en la actual gestión de Castañeda (Maldita la hora en que boté por él) en fin, crearon lo que ahora es el "Callao Monumental" y si no se han dado una vuelta por ahí no saben lo que se pierden.

Esa vez obligue a Karen a que me acompañe ya que en mis búsquedas anteriores me han acompañado Stf (Centro de Lima) y Diego (Miraflores - Barranco) y como ella conoce el Callao, la acepté como guía turística y compañera (como quien va calentando motores para el mochileo intenso de mitad de año).

Tomamos taxi porque no sabíamos donde quedaba exactamente, en el taxi recordé que era domingo, era época de carnavales y para colmo de colmos estaba yendo al Callao. Osea, estas frita pescadita!
Pero la verdad es que bajo esos 30°C si me mojaban, no me molestaba.
Pasar por ahí fue algo pintoresco, en cada cuadra habían alrededor de 2 o 3 piscinas afuera, con la familia cheleando y mojándose con los más pequeños del clan. Nunca había ido y la verdad es que si tenía algo de miedo.
Fácilmente podíamos haber ido en esos carros que van todo Javier Prado - Callao que nos dejan donde nos dejó el taxi, en la plaza del Callao.
Desde ahí veía la planta de Cogorno y por ahí hay un mural, sabíamos que estábamos en buena dirección.

No me equivoqué, seguimos de frente y a mitad de camino hay un pasaje en donde esta el mural del pescador, al terminar ese pasaje, hay un bote y al frente hay una galería de arte, creo que es del colectivo Fugaz, cuyo edificio es una joya de arquitectura. Hermoso.

Salimos a caminar por esa callecita de pista empedrada, no tiene nada que envidiarle a Corrientes.
He tomado tantas fotos bonitas que casi lloro de la emoción.
Mientras tanto en el chat:
-Tengan cuidado, no salgan tan tarde de ahí.
-Tengan cuidado, no les vayan a robar! Que miedo!

Y la verdad es que estar en sí en Lima es para morirse de miedo, hay taaaaanta delincuencia que no se puede confiar ni en tu propia sombra, así que estábamos alertas todo el tiempo.
Llegamos a una placita donde hay un mural gigante de Entes y Pésimo, uno de mis streetartys favoritos, y un chico comenzó a mirarnos y a acercarse hacia nosotras, me di cuenta y le dije a Karen: vamos para allá, este puede ser choro.
Resultó que era pura paranoia, el pata era cuidador de carros y se acercaba a nosotras porque iba a limpiar uno de los carros.

Luego de recorrer esas calles, entrar a la galería bajamos hasta el malecón y fuimos con rumbo hacia la punta, puedes tomar un carro o ir caminando, esta cerca.
Desde que desperté tenia ganas de comer ceviche, pero no quería cualquier ceviche, quería ceviche de carretilla y bajando del carro por fin encontré a una señora que vendía los platos por s/ 3.00 y valió la pena la búsqueda.
Seguimos y luego de que seguridad nos revise las mochilas, fuimos caminando hacia el malecón, la playa estaba llena y las casas son hermosas, y ya sé porqué eso seria lo primero que desaparecería en un tsunami.
Fue un domingo diferente y ya tengo un lugar tachado de mi lista.

Canción para fotear: Alex Ferreira - Un Domingo Cualquiera