21 abril, 2013

Al fin sucede

Qué bonito es ser tu amiga. Me siento bien así, de lejos.
Me gusta hablar contigo por teléfono y ya no sentir la necesidad de ir corriendo a verte, decirte como puedes hacer arroz chaufa o que muebles comprar para tu habitación. Me gusta reirme de las cojudeces que hablamos y de cuando te pones serio conmigo, porque sí, los amigos a veces se tienen que poner serios.

Se siente hermoso y no lo cambio por nada del mundo. Tenías razón, nada ha cambiado, solo el hecho de que no estamos y no necesitamos estar juntos.
Cómo cambia una necesidad en dos semanas? Fácil. Aprendí a curar mis heridas con ayuda de los que me quieren...
Es increíble como aparecen personas que hablandote idiotez y media te hacen olvidar las penas y como sobre todo siempre estuvieron ahí esperando la oportunidad de que los mires, de como siempre que quisieron atreverse a algo, yo me alejaba porque regresaba contigo. Ayer entendí todo, todo.

Qué chevere fue ir a The Cure juntos y bailar como si estuvieramos en Nébula, fue pajaza joderte la existencia durante casi 4 horas y que me digas que mi vida sentimental te interesa un rábano jajaja. Lo chistoso es que ni siquiera tengo vida sentimental y no pienso tenerla por el momento.
Creo que deberíamos seguir así, tu con tus cosas y yo con las mías, pero eso sí, que no se pierda la bonita costumbre de ir a comprar ropa juntos, lo siento pero siempre te vestiré bonito para que conquistes chicas y yo, regia como siempre, seguiré rompiendo corazones con mis tacos de púas.

El amor tendrá que esperar un buen rato para descansar de tu y de mí.