21 febrero, 2013

Dale luz al instante.


Me da risa cuando dices que fui yo la manazana de la discordia o más bien la pera, porque por aquel entonces llevaba el cabello largo y verde, fui yo, porque de no haber perdido el dinero no te hubiera mandado ese mensaje y jamás hubieramos hablado.
De no haber hablado quizás seguiríamos caminando por rutas lejanas, preguntándonos: corazón, donde estarás?
Tu hacia el norte y yo hacia el sur, polos opuestos, lejos, sin voltear la mirada atrás, a aquel pasado que nos unía y que por ese entonces nos mantenía alejados.

Me pregunté muchas veces, que hubiese pasado si hubiera seguido con T, y tu con L, seríamos felices? Probablemente si, probablemente no.

De todas las cosas que me pesan, son las cosas que no hice contigo, los domingos que te debía por ejemplo, las canciones que me tocaste y las perdí, las películas y los amaneceres nebulosos.

Sin embargo (volviendo al tema) perdí el dinero, recurrí a ti en busca de calma y después de mucho hablar, pensamos en la opción de volver a ser amigos, pero bastó vernos para descubrir que no, esa no es realmente una opción, es algo que simplemente no pudo ser.
Quizás todos los demás tenían razón, todos veían las cosas que nosotros dos no veíamos a causa del orgullo herido, del miedo a ser lastimados nuevamente, por las mil y un razones tontas que se nos podían ocurrir.
Que bueno fue volverte a ver aquel día, caerme, sentarnos en la banca del parque al que nunca entramos y decirnos las cosas tal cual.
Un beso y un adiós, una lágrima y un nudo en el esófago, un abrazo y que tengas buen viaje.

Que tortura fueron esas 5 horas de vuelo, sin poder hablarte y decirte que me esperes, que tortura fue elegir entre todas las películas del avión, escoger esa, la vida de los peces, ver el final y querer morir.
Imaginar ese final, triste, desperdiciar tantos años, tanto tiempo, tantas cosas que pudimos haber pasado -no, lola, no, eso no va a pasar. Relajate.-

Poner música y que suenen nuestras canciones, las felices, las tristes, las de amargura, las apasionadas del sex list, llorar otra vez porque sonó Adele. Morir y llegar al destino.
Conforme pasaban los días y las cartas que te escribía a diario, iba perdiendo las esperanzas cada vez que me hablabas por Whatsapp, hasta que en navidad me diste una pequeña luz, solo para que días después me la arranques de las manos.

Volví a viajar dentro de mi viaje, de aquellos en los que te sientas frente al mar de agua tibia o ahogas tu cabeza en una noche de copas, la verdad me divertí, con mis primos, con los amigos que hice, con mi familia. 
Sin embargo en uno de esos viajes astrales, la vida giró nuevamente y yo aunque me rehusé, tuve que girar con ella para no marearme.
Probablemente tu y yo vimos la misma estrella parpadear en el cielo aquella noche, estoy segura de eso, porque cuando la ví senti paz, sabía que aún pensabas en mi y solo así pude dormir todos esos días tan solo para levantarme y preguntar: Donde estás, porqué no estas aquí?

Todos a los que les conté me dijeron: "si vuelves que bueno, no la caguen de nuevo y pues si no, aprende"
Y entonces llegó Enero y con el, mi cuenta regresiva, sinceramente, esperaba volver a Lima para arreglar todos mis pendientes, pero regresé con menos esperanzas de las que me fuí.

Fuiste el primero al que ví, a pesar de que pensaste ir a recogerme al aeropuerto y que finalmente no hiciste como castigo a uno de mis berrinches, llegué totalmente cambiada a casa, desde ese 17 no pensé que las cosas cambiarían tan rápido, pensé que por todo lo que me hiciste padecer en el D.F. que me costaría un poco más de esfuerzo.
Pero bien decían tus amigos "siempre fuiste tu" y si, hay algo de lo que siempre me jactaré es por ser YO, la única que puede todo en ti, por ser el amor de tu vida y viceversa, aunque siempre nos caguemos de risa cuando te lo digo, es cierto.
Ver las cosas desde otro enfoque, pensar lateralmente, hasta que pudieras encender la maquinita que avisa cuando estas por perder una oportunidad y vos finalmente estuviste listo para ser amado.


Para crecer, tan solo hay que tomar una decisión.
Para decidir, tan solo hay que crecer.

Pensar en planes a corto, mediano y largo plazo, pensar que sí, creo que sí podremos tener familia, siempre y cuando nazcan tan bonitos como yo y tan transparentes como tú si no, no. 
Creo que también podría vivir en Canadá, sobre todo por la música, tienen bandas bonitas. Y sí, te acompañaría hasta el fin del mundo solo porque je t'aime.

Oye, que bonito fue el 14, sorpresivo, la verdad no esperaba ir al bistrot ni mucho menos tu brindis, ahora que lo pienso, lo hubiera grabado. Tampoco esperé ir al tributo de Cerati y que sea justamente en el centro, ni sacar la chiclepipa con su humo enloquecedor, todo tal cual como fue la prima volta, a excepción de Bren y Carlos que nos acompañaron en locura.

Los domingos que te debo te los estoy pagando, los días que te veo, trato de estirar las horas que pasan para que nunca se acaben, pues llegaron al fin los días en que hemos vuelto a iluminar la casa y las gotas de la estrella dorada se derraman sobre mis palacios neuronales.

Felicidad Infinita.