14 diciembre, 2012

Los viajes y los destinos.

El camino que hemos empezado a recorrer desde hace algunos meses atrás, no es más que el hermoso cuadro de un crepúsculo tornasolado, son esos contrastes los que justamente, nos han venido sorprendiendo día tras día, hemos visto como han variado de color, tarde tras tarde.

Eres tu, un ser pasivo, reflexivo, el halo de serenidad que a mi vida hacia falta. Eres siempre el freno a mi impulsividad desmedida.
Gracias, por calmar mis tempestades.


Pero aquí me encuentro, lejos, mirando la tierra desde lo alto, viendo cuán pequeño e infinito es el mundo que nos rodea y cuán calmo se ve el mar.
Aquí, desde mi nube te digo y te lo escribo con un suspiro que empaña la ventanilla del avión, que espero regresar pronto para correr a tus brazos, que te quiero en cantidades oceánicas, que solo poseidón conoce.
Que te extraño a pesar de que sólo haya pasado unas cuantas horas sin ti y que esta ansiedad y melancolía que siento por volver, aumenta cada vez más que mi mente evoca tu rostro.


Pronto volveré y desnudo como la noche que ahora cubre el cielo mexicano, te tendré recostado y sereno en mi corazón.
(espero)

Te cielo y extiendo mis alas hacia ti, porque abarcas la totalidad de mi ser.
Estoy viajando, pero mi destino eres tú.