08 diciembre, 2012

El sol no se ha puesto aún por última vez.

El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida.
Garcia Lorca.
Desde aquel mensaje que te envíe, no volví a escribirte, ni llamarte, ni buscarte.
Pero se me perdió dinero y tuve la imperiosa necesidad de contarte mi desgracia, porque sabía que me entenderías a la perfección.
Así que te mandé un mensaje. La verdad no esperaba que respondas, total ya estoy acostumbrada a tus silencios, pero contestaste y diciendo que no era de tu incumbencia.
Un balde de agua fría, cómo podía responderme de esa forma, ante una situación tan grave? Así nomas tan frío? Porqué? Nunca te hice nada, porque me hablaste así? Y la llamada no se hizo esperar.

Un hola frágil y fuerte a la vez, como queriéndote romper y resistiendo, conmigo pero sin mí, presente pero sin estar aquí.
Esa larga conversación, que desató y ató muchos cabos sueltos, jamás la olvidaré, porque a diferencia de las anteriores esta fue la más madura. Y por unas horas dejamos de ser los dos extraños, volviste y yo también, a reír, a disfrutar el simple hecho de sólo conversar.
Y a recordar, y recordar que de recuerdos no se vive, y a enterarme de las cosas que sentiste, como cuando te contaron que me vieron en brazos de otro, de tu locura y depresión post-muñeco, o cómo cuando aún querías regresar a mi vida, saber de mi, buscarme y arreglar las cosas, siempre tú buscándole la vuelta a la ruleta.

Pero sabes que soy un gato, y que tu algún día también fuiste un gato, que como dijiste, compartimos la misma ciudad bajo el mismo cielo, y cómo el hecho de vivir tan cerca, nunca nos cruzó. Porqué todos te veían y yo no?
Infortunio o no, siempre guardé la esperanza chiquita de que algún día, vuelva a encontrarte maullando en algún techo.

Dijiste las cosas que yo sabía que dirías, y yo creo que hablé demás, como siempre, después de todo no sería yo si no meto la pata, no? 
Hablaste claro y no sabes con que gusto te escuché, no te lo imaginas.
Me dí cuenta que haz crecido, malo. 
Ya eres grande y don freezer se ha ido para bien, al fin.

Sabemos que ya no tiene caso hablar de lo que pasó, de lo que no pasó, porque: "pasó nuestro cuarto de hora, pero aún sabiamos reír."
Y aunque todavía me quedan cosas para explicarte, quizás para que entiendas con mayor claridad que sucedió. Así como tu me explicaste el porque de tu "resentimiento" y la negación de mi existencia, yo también tengo cosas que decir.
Pero sabes que siempre-siempre estaré ahí, siempre te lo he dicho y siempre te diré. Porque es mi deber, protegerte de cualquiera que te quiera lastimar.
Y lo siento, porque algunas veces fui yo misma la que te lastimó.
Por desgracia, una cosa es sentir y otra expresar bien lo sentido. Y ves, tal vez, no supe expresar lo que eres en mi vida y lo mucho que te querré por el resto de mis días.

Sé que la cagué este año, de la peor forma, pero no, nunca te fui infiel a pesar del poco interés que ya tenía en la relación. Y no, no fue culpa de mis amigas,la cagué haciéndote odiarme y si, a ellas siempre las odiarás.
Este año no fui precisamente un paraíso. Era el diablo, y tu vivías en mi infierno.
Eres el almita noble que todo el mundo quiere y la mala de tu película soy yo. 
Así que como actriz ganadora del oscar te digo: Sr. Guionista, cambie mi papel. No quiero ser la antagonista.

"Ya eres mujer, un muñeco mujer y no hay nadie que se parezca a ti." 
No pues, no hay, ni habrá. Ya sabes lo que el amigo Neruda dijo: "A nadie te pareces desde que yo te amo" y aunque ya no me ames, igual, no hay otra como yo así que no busques, no te gastes, soy única. Ay si. Jajaja.

Y bueno, ya sabes donde estoy al otro lado del puente, del camino, del río, cruzando los dedos, viniendome en feeling como siempre con los argentos malditos.

PD: espero poder tomarme un café como en aquellos buenos tiempos.
Quizás cuando vuelva, para contarte de mis aventuras con los mariachis y seguramente darte los saludos de los primos mexicanos.

Fuiste un asunto pendiente que resolver antes del fin del mundo.
Gracias por volver.