17 noviembre, 2012

Calles vacías.

Me gusta cuando la ciudad duerme, el aire frío de la madrugada corre con mayor fluidez, las luces alimentan a las sombras juguetonas que vagan por las calles vacías.

El semáforo en rojo y las putas cruzan de esquina a esquina.
A el taxista se le salen los ojos, hasta que se da cuenta que son travestis y hace un gesto como de disgusto.
Y es que valgan verdades, han disminuido las putas y aumentado las tracas, lima se esta volviendo mas ambigua con el paso de los años.

El centro de lima, de noche es lindo, pero me da miedo bajarme y caminar por sus calles, aunque siempre dicen que no pasa nada, yo siempre le tendré miedo y nunca bajare a disfrutar.

Con el paso del tiempo el olor a pichi de Lima ha ido disminuyendo, he visto cambiar una ciudad sucia, de amarillo y azul a multicolores, llena de centros comerciales, y carros mas modernos que solo generan más tráfico. Quizás por eso me gusta más la madrugada, porque no hay el tráfico infernal de las mañanas.

Mi momento favorito es pasar bajo el puente dos de mayo, iluminada con sus luces naranjas, siempre es mi escena predilecta, yo mirando a un punto vacío, pensando en mis cosas, la cámara hace zoom y me enfoca, me empiezo a sentir muy nostálgica, mi respiración empaña la luna y dibujo un corazón con la punta de los dedos. Salgo del puente y mi película ya acabó. Observo la pista llena de miles de millones de partículas de un vidrio roto, se ve hermoso, parecen diamantes y el reflejo de las luces de los autos los hacen ver aún más bonitos.
Iluminan con su reflejo la pista negra y falta de vida, parece escarcha, pero la realidad es otra, probablemente algún borracho chocó contra otro y los vidrios reventaron.

Veo los árboles de la ciudad, que siempre son un tema a discutir, y aunque de noche no los disfruto, me gusta verlos, aunque sea sólo un rato y de pasada.
Prefiero observarlos de día, a pesar de que no me afanen tanto, me gusta de vez en cuando enredar mis ojos en sus ramas, sentir sus relieves y decirles "Qué otra cosa es un árbol más qué libertad"
Y si los abrazo es para sentir que nuestro amor nunca podrán sacarlo de raíz. Pero los árboles desaparecen del cuadro para dar paso al cemento.

Mi viaje va llegando a su fin, y siempre que paso por la vía expresa,la alucino llena de pintura, eso que llaman street art, que esta colmando algunas cuantas paredes de la ciudad, así, todo el zanjón a mis ojos está lleno de dibujos.
Veo a unos cuantos gatos esperando carro en el paradero, ellos con las caras cansadas y yo tan llena de energía.

Llegué a casa, abro la puerta y me despido de Lima, mi Lima.