25 marzo, 2010

Tiempos de azúcar.

"mon coeur bat bite.."

Las estrellas de papel brillan e iluminan aquella habitación, que por unos días fue mi hogar, mi refugio, mi cine, mi parque de diversiones, mi lugar favorito.
Y aquí es donde empieza la historia, el relato de los días dorados que jamás quise que terminen.
Las horas transcurrieron frente a una pantalla de televisión, en escenas de películas que hicimos tan nuestras.
Silencio, solo se oye nuestra respiración y nuestros latidos al unísono, apartados del mundo, echados sobre aquella cama, tomados de la mano, charlando, conociéndonos a fondo...
El humo flota y programa nuestras mentes con la locura más dulce que pueda existir, riéndonos, escuchando típicas canciones que nos elevan al cielo.
El calor del verano no solo pareció afectar nuestros cuerpos, sino también la pasión desenfrenada y el deseo que nos recorría por dentro, con furia y delicadeza a la vez, nos desgarramos las prendas, con miedo y sin el.

El ligero aire eriza los vellos, dos cuerpos desnudos, que bien se veía sin nada de vergüenza.
Quebramos la calma con gemidos hipnotizantes y movimientos placenteros, raudos y lentos, estábamos ahí, frotándonos, mojando las sabanas con nuestro arduo trabajo, nos creíamos artistas creando una magistral pieza, una completa obra maestra, admirada por los diversos rostros recortados y pegados en las paredes, quienes parecían adorar nuestra pasión desatada.

H.C

Pd: gracias por escribirme, extraño esas intensas semanas que vivimos; hoy estoy a medio paso de tu amor.