02 enero, 2010

Los dioses nos envidian porque somos mortales.

"there's chemicals in the clouds..."

Y así se fue el 2009, con olor a pólvora, ganya, mar y leña, formas de humo en perfecta armonía con un soundtrack que estremecía: Morning Glory, todos dejando atrás el pasado para renacer ante un nuevo año que pinta sonrisas por doquier.
Cielos estrellados con cientos de colores, olas que arrastran nuevos amores, abrazos repartidos entre los seres queridos y besos inesperados en labios encontrados.

Si bien los pasados 365 días no hice más que disfrutar cada milésima de segundo, sean buenos o malos tiempos, los viví como debía ser, pero hoy no tengo ganas de hacer un post reflexivo y tampoco uno esperanzador, solo quiero escribir lo que se me viene a la mente, que ahora divaga por galaxias ajenas.

Es hora de mirar un nuevo espectro que parece dibujado con crayones.