20 noviembre, 2009

Un jueves srta. Pastel, un jueves cualquiera...



Eran las 6 pm y el sol no se ocultaba, nos encontramos Clara, Marilyn y yo para irnos juntas a lo que prometía ser el concierto del año, pero hubo un percance...(y como siempre digo no hay crimen perfecto...y estos asesinos se las traían)
A punto de subir al carro que nos llevaría al monumental, Marilyn se acuerda que no trae consigo lo más importante...LA ENTRADA.
Así es que pasó el tiempo y nuestra llegada al dichoso recinto se retrasaron unas cuantas horas, en el camino a la explanada íbamos hablando de nuestras expectativas, eran las 9 pm, buscando cual era la puerta para ingresar, nos encontramos con amigas y amigos y amigos de estos, toda una generación marchando ansiosa a encontrarse con una de las mejores bandas que ha pisado tierras peruanas.
Ya adentro buscamos la ubicación perfecta para poder hacer de las nuestras y a nuestras anchas pero un incesante olor a marihuana me hacía olfatear cual sabueso buscando al culpable, las luces se apagaron y la pantalla mostraba una cuenta regresiva.

10 pm, Brandon Flowers y compañía tomaron el escenario y lo hicieron suyo cuando el público extasiado al máximo escucho los primeros segundos de Human fue entonces que se desató una ola incesante de saltos, gritos y manos al aire que se extendió por toda la explanada....no éramos humanos, éramos danzantes.
"Hola, nosotros somos The Killers, esta noche estamos con ustedes" dijo Brandon en su perfecto y masticado español, siguió tal y cual estaba ordenado mi setlist, This Is Your Life, seguía coreado por una juventud que parecía insaciable, pero los asesinos nos dejaron sumergidos en esa histeria colectiva cuando Somebody Told Me hizo estallar nuestros ansiosos corazones.

For Reasons Unknow me estremeció hasta el rincón más profundo de mi ser, cuando pensé que no podía más las calaveras en la pantalla me indicó que era hora de Bones, don't you wanna feel my skin on your skin me quitó todo el aliento, The Killers había llegado al Perú con la misión de dejarnos sin energía y es que luego de que Bones finalizara, me dije a mi misma: estoy fuera de forma, tengo que hacer ejercicio...y es que yo parecía una anciana de 60 años con achaques en la espalda, cuello y piernas.
Como el corazón y el cuerpo no me daba para más, fui por una chela para recobrar el aliento...los decibles bajaron con The World We Live In, así descansábamos de tanto movimiento cuando aparece Tranquilize, sabía que tenía que cantar esa canción a todo pulmón y así fue, fue perfecto, tal como lo imaginé.
Siguió Bling y Shadowplay, cerré los ojos y aluciné que era Ian Curtis quien cantaba la oscura canción, pero no pude, Ian jamás volverá y Brandon hacía una gran performance del clásico, así que fue un merecido tributo a un grande.
Cuando Flowers dijo "I need a peruvian connection, a human connection" de pronto nos convertimos en los fieles y siempre devotos fans que fuimos, hicimos esa necesaria sinergia con los primeros acordes de Smile Like You Mean It las manos de todos estaban en el aire, al igual que nosotros...flotando en el aire.

Por un momento recordé a los argentinos en los conciertos, gritando y viviéndolo al máximo cual partido de fútbol, boleando las camisetas, por un momento logramos igualarlos y eso sucedió cuando Spaceman detonó nuestros cerebros y agitados corazones "oooo ooo oo" nunca vi tanta entrega de los peruanos hacia una banda, por primera vez los aplaudí (al público), porque dejaron sus cámaras (esas benditas cámaras que graban todo y no los dejan disfrutar como debe ser) para saltar y corear una de las favoritas de la noche.
Definitivamente esto era otra cosa, habíamos entrado a las ligas mayores y no tuvimos mejor retribución para ellos que darles un merecido "olé olé olé, Killers".

Fue entonces que recordé lo buen showman que era Brandon y lo buenos que son en vivo, A Dustland Fairytale nos sumergió en el cuento de hadas que algunos habíamos soñado desde el 2004, no podía pedir más cuando en eso...escucho lo que Clara había dicho tantas veces, Elvis estaría presente y lo hizo con Can’t Help Falling in Love.
Que hermosa presentación, que solo pude compararla con Don't Look Back In Anger en el concierto de Oasis, cuando el público quedo de rodillas ante Noel, lo mismo sucedió con Flowers, Vannucci, Keuning, y Stoermer.

La euforia volvió con Read My Mind y Mr. Brightside, mi favorita, fue cuando abrazadas las 3 empezamos a dar vueltas y vueltas sin parar hasta quedar agotadas, pero las energías volverían, porque siempre vuelven cuando todos nos volvimos uno coreando "I've got soul but I'm not a soldier" era All These Things That I've Done la que estalló con miles de papeles cayendo del cielo, era soñado.

Se apagaron las luces, entraron a cargar las baterías y a los pocos minutos se encienden las luces nuevamente, esta vez la bandera peruana estaba en el sintetizador de Brandon, y era Sam's Town la que abrió el encore, sabíamos que ibamos a gozar hasta el más mínimo gesto de los chicos de las vegas, las luces, imágenes de las pantallas y sus atuendos nos indicaba que sería una grandiosa noche, y lo fue cuando Jenny Was A Friend Of Mine nos devolvió el extásis del Hot Fuss, pero sería When You Were Young la que nos volvería a sumergir en un encuentro mágico, una catarata de fuegos artificiales encendió el escenario en un apoteósico final.

Hora y media de concierto, hizo que valiera la pena esperar "if you can't hold on, hold on" 5 años para verlos, escucharlos y sobretodo vivírlos.
Porque siempre decimos "si veo a...(una banda) podré morir en paz" pero la verdad es que no morimos, porque sabemos que aún faltan bandas por ver y no podremos estar saciados hasta verlos a todos, por eso es que esta vez no digo que morí, pero si puedo decir con toda seguridad que resucité.
Dulce y veloz fueron mis palabras para un concierto que parecía nunca llegar, la gente salió contenta, feliz, orgasmeados por haber asistido a una noche de ensueño, cantando, abrazados, agotados de tanta euforia.
Afortunadamente ellos volverán y lo sé, porque Brandon lo dijo y para cuando eso suceda dentro de un par de años, podré recordar lo bueno que fueron aquel jueves del 19 de noviembre, un jueves cualquiera cuando miles y miles nos encontramos cuando aún éramos jóvenes.