14 octubre, 2009

Life are like the movies, but without the scenes in slow motion.



Dicen que cuando estás a punto de morir tu vida pasa como en una película, que hay momentos inolvidables que quedan grabadas en la memoria como si fuese una película. Pues bueno, decidí comparar momentos de la vida del ser común y corriente con las películas.
Hay momentos en los que tu vida se convierte en una pesadilla, no sabes si es verdad o mentira lo que ves, lo que sientes y hay otras en los que necesitas que te exorcicen los demonios internos para poder vivir en paz.
A veces dan ganas de correr y correr y correr, sin ningún destino, sin ningún propósito, solo para despejar la mente un poco, pero otras veces tienes ganas de quedarte echado, inerte, en un estado catatónico sumergido en la eterna depresión.
Algunas veces sueñas con ser un rock star o al menos ser amigo de uno, irte de gira, vivir la vida como ellos, llegando a ser casi famoso, y hay veces en que tienes la perseverancia y constancia para alcanzar tus propósitos.

Cuando te encuentras frustrado, necesitas destruir algo hermoso, algo que otros aprecien, algo que tu odies.
Y es en la búsqueda del placer en que el éxtasis de lo prohibido nos hace ir más allá de lo debido.

Hay muchas cosas que nos enseñan nuestros padres, que se convierte en tradición y otras tantas que aprendemos en las calles, que se convierte en perdición.
Hay días en que analizamos las cosas y nos damos cuenta de lo que nos falta, otros días nos resistimos a ver que estamos en un callejón sin salida y otros días simplemente nos rebelamos.

Y llega el primer beso, cuesta dar el primer paso, sin embargo cuando se supera, te enamoras y te das cuenta que no es tan fácil como crees.
Hay algunos que encuentran maneras de decirnos lo mucho que nos aman y nos odian PERO cuando tienes ganas de ser amado, lo das todo, desnudas tus miedos y te entregas por completo.
Finalmente hay veces en que las palabras sobran.