07 marzo, 2009

Roxanne, you don't have to put on the red light!


Esta lloviendo, soy feliz y son las 2:25 am.

Ella está sentada con las piernas cruzadas, esperando a que amanezca.
No tiene sueño y el culo se le ha adormecido.
No siente nada.
La lluvia no deja de caer, cada vez caen gotones más fuertes sobre su larga y negra cabellera.
Los carros corren con rapidéz sobre las pistas mojadas, se escuchan los chillidos de las llantas y el maullido del gato que esta bajo la banca.
Su vientre se ha hinchado al igual que sus senos, ella los mira asombrada del tamaño que han tomado.
La lluvia le ha empapado los pies, ella ha levantado su cabeza al cielo y ha saboreado una de sus gotas, ha cerrado los ojos y se ha dado cuenta de que la lluvia NO es ácida.
Ver llover y caer gotas le ha puesto feliz, se ha parado a bailar.
Ella no tiene miedo de resbalar, pues sabe que si se cae se vuelve a parar.
Las sombras en el pavimento se han puesto a hacerle compañía.
Las luces opacas de la ciudad alumbran la oscura calle en la que se encuentra.
Danza sobre el jardín húmedo, salta sobre una banca y siente la explosión de adrenalina.
Ella esta bailando con los zapatos que le regaló su hada madrina.
Han pasado 15 minutos y ha dejado de llover.
Ha vuelto a sentarse y cruzar las piernas esperando algo que nunca llegará.
Se le ha adormecido el culo y aún así sigue sientiendo NADA.